Jordi Pujol, quien fue presidente de Cataluña durante 23 años y una de las grandes figuras de la transición española, reconoció que su familia ocultó dinero en el extranjero por décadas, provocando un “terremoto” político después de la dimisión de su hijo.
“Muchos catalanes hoy tenemos un sentimiento de decepción profunda por una persona que ha tenido responsabilidades tan importantes a lo largo de tanto tiempo y que ha producido un engaño, una ilusión fiscal, de estas características”, afirmó ayer el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, al margen de un congreso de su partido en Madrid.
En un comunicado divulgado el viernes en Barcelona, el hombre que dirigió Cataluña de 1980 a 2003 reveló que su padre, fallecido hace 34 años, solo cinco meses después de que él llegara al poder, había dejado en herencia “un dinero ubicado en el extranjero” a la esposa de Pujol y a sus siete hijos.
“Él consideraba errónea y de futuro incierto mi opción por la política”, justificó el líder nacionalista conservador, de 63 años, figura clave de la oposición al franquismo y de la transición democrática en esta gran región del noreste de España, actualmente enfrentada a Madrid por sus anhelos independentistas.
Sin embargo, no fue hasta “estos últimos días cuando los miembros de mi familia regularizaron esta herencia”, precisó este doctor en Medicina, asumiendo la responsabilidad y pidiendo “perdón”. El líder del partido ecologista-comunista catalán ICV, Joan Herrera, pidió una investigación profunda y una aclaración del hecho.






