A Constanza Turbay la guerrilla de las FARC le exterminó la familia. Primero fue su hermano Rodrigo, un diputado del Caquetá que pasó secuestrado casi dos años y luego fue hallado ahogado. Tres años después, Diego, su otro hermano y su madre, Inés, fueron asesinados junto a otras cinco personas cuando se dirigían a una reunión política por una carretera de esa región selvática de Colombia.
Han pasado 19 años y Constanza, la única sobreviviente de esa familia de políticos liberales, pudo encontrarse cara a cara con sus victimarios. Fue el sábado en La Habana, en el marco de las negociaciones entre el Gobierno colombiano y las FARC. Otras 11 víctimas de la violencia participaron en ese encuentro considerado histórico.






