La idea del presidente Nicolás Maduro de supervisar compras de productos básicos en Venezuela a través de captahuellas (detector digital), desató una ola de interrogantes sobre un plan que debería estar operativo en tres meses.
Las dudas van desde si el programa será obligatorio o voluntario (esta última posibilidad fue introducida por Maduro en un discurso posterior al anuncio del proyecto) hasta cómo se controlarán las compras a menores y extranjeros, y cuáles serán los productos vigilados y en qué límites.
El plan, tildado por la oposición de “tarjeta de racionamiento cubana”, fue anunciado en un marco de inflación superior al 60% interanual y aguda escasez de productos básicos originada por la contracción de importaciones y el contrabando hacia Colombia.






