El Ejército ucraniano y los separatistas prorrusos deberían haber empezado a crear desde ayer una zona desmilitarizada de 30 km en total a ambos lados de la línea del frente, en virtud del nuevo plan de paz acordado el viernes en Minsk.
Este memorando prevé un alto el fuego completo, la creación de una zona desmilitarizada y la retirada en 24 horas por ambos bandos de la artillería pesada a 15 kilómetros de la “línea de contacto”.
Sin embargo, ni Kiev ni los rebeldes han dado muestras de su intención de poner en marcha las disposiciones del acuerdo, que constituye un paso más para poner fin al conflicto en el este de Ucrania, que ha dejado 2.900 muertos y más de 600.000 desplazados en cinco meses.






