Las negociaciones de paz sobre el futuro del este de Ucrania estaban en punto muerto ayer, un día después de que los separatistas prorrusos anunciaran la celebración de elecciones en sus bastiones en un momento en que la tregua se consolida.
La decisión de convocar a elecciones presidenciales y legislativas el 2 de noviembre en las regiones rusófonas de Donetsk y Lugansk, donde murieron 3.245 personas en los combates entre insurgentes y militares, según la Organización de Naciones Unidas (ONU), es un duro golpe para el Presidente ucraniano, quien había propuesto a los separatistas un “estatus especial” de tres años.
El plan de paz de Petro Poroshenko incluía igualmente la celebración de elecciones locales el 7 de diciembre y una amnistía con condiciones para los combatientes.






