El presidente estadounidense, Barack Obama, pidió al Congreso asumir este 2015 las primeras tareas para poner punto final al embargo económico a Cuba, afirmando que “es hora de probar algo nuevo” en la relación con La Habana.
Un mes después del histórico anuncio de reconciliación entre Washington y La Habana, y a pocos días de la flexibilización de viajes y comercio de estadounidenses a la isla, Obama pasó el balón a la cancha de los legisladores.
“Nuestro cambio de política en relación con Cuba tiene el potencial de poner punto final a un legado de falta de confianza en nuestro hemisferio”, dijo Obama, y añadió que el fin del embargo “extiende una mano de amistad al pueblo cubano”.
El embargo, vigente desde 1962 pero reforzado por una ley de 1996, “debería haber terminado hace tiempo”, sentenció.






