Japón calificó ayer de “odiosa y despreciable” la supuesta decapitación del segundo rehén japonés, Kenji Goto, secuestrado en Siria por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).
El EI difundió el sábado unas imágenes en las que Goto aparece arrodillado vestido con un mono naranja, mientras un hombre encapuchado detrás de él culpa al Gobierno japonés de su muerte. El video termina con una foto del cuerpo tirado en el suelo, de espaldas, con la cabeza encima.
El portavoz del Gobierno japonés, Yoshihide Suga, juzgó ayer “altamente probable” la autenticidad del video atribuido al EI, y confirmó que la persona asesinada es seguramente Goto, un periodista independiente de 47 años secuestrado en Siria en octubre.






