Grecia y sus acreedores han bajado las armas tras el primer encuentro del primer ministro heleno, Alexis Tsipras, con el resto de líderes europeos y se han vuelto a sentar ayer a negociar a nivel técnico sobre el futuro del rescate financiero a Atenas.
Ante desde su victoria electoral hasta el fin del rescate griego el 28 de febrero, todas las partes han aparcado la retórica ofensiva que acompañó la campaña y los primeros pasos del nuevo Gobierno griego en Europa para tratar de buscar soluciones.
Con la quita parcial de la deuda fuera de la mesa, representantes griegos y de las tres instituciones de la impopular troika —el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea— comenzaron en Bruselas los trabajos técnicos en busca de caminos hacia un acuerdo.
Por su parte, España anunció que pedirá el dinero prestado al Gobierno ateniense.
España prestó 26.000 millones de euros ($us 189.000) a Grecia cuando atravesaba una grave crisis y no está dispuesta a renunciar a ese dinero, advirtió el ministro de Economía, Luis de Guindos.
Madrid prestó esa suma a través de préstamos bilaterales y en el marco de la ayuda suministrada a Atenas desde 2010 por sus socios europeos y el Fondo Monetario Internacional, recordó de Guindos en la rueda de prensa posterior al semanal Consejo de Ministros.






