Siete semanas después del ataque del que fue objeto, el semanario francés Charlie Hebdo volvió a los quioscos, con una tirada de 2,5 millones, aunque no suscitó el entusiasmo del anterior número de los “sobrevivientes”, del que se vendieron ocho millones de ejemplares.
“Se vende poco a poco, nada que ver” con el número publicado una semana después del atentado yihadista que dejó 12 muertos, indicó un quiosquero de la estación ferroviaria Saint-Lazare de París.
En el nuevo número, que se quiere un retorno a la normalidad, Charlie Hebdo reunió en su dibujo de tapa algunos de sus blancos favoritos, entre ellos la Iglesia Católica y la derecha y la extrema derecha francesas.






