Un nuevo escándalo de corrupción estalló ayer en Brasil con una estafa millonaria en la Caixa Económica Federal, el segundo mayor banco público, justamente al cumplirse un año de la investigación del caso Petrobras, eje de la crisis política del segundo mandato de la presidenta Dilma Rousseff.
La Policía brasileña desarticuló ayer una red acusada de haber desviado casi 100 millones de reales (aproximadamente $us 31,2 millones) de la estatal Caixa Económica Federal, lo que aumentó la presión sobre el gobierno de Dilma Rousseff en su anunciado combate a la corrupción.
La operación para desmontar la red enquistada en la entidad coincide con el primer aniversario de la bautizada como operación Lava Jato, la cual desenmascara desde hace un año la compleja red delictiva instaurada en la petrolera de la que formaban parte empresas de la construcción, ejecutivos y políticos.






