El papa Francisco mantuvo hoy un encuentro de veinte minutos con el presidente palestino, Mahmud Abás, en el Vaticano.
Abás, acompañado de una delegación de once personas, saludó calurosamente al pontífice a su llegada al Palacio Apostólico y le dijo, ante la prensa que pudo asistir a ese momento: «Le veo muy joven».
Seguidamente, ambos entablaron la conversación privada y después procedieron, ya públicamente, a la entrega de regalos.
Abás le regaló al papa Francisco unas reliquias y un rosario que fueron bendecidos por Bergoglio, mientras que éste le dio a Abás como presente un ejemplar de su exhortación apostólica «Evangelii Gaudium», en inglés, y una medalla.
Esta medalla, contó Bergoglio, «es símbolo del ángel de la paz que destruye el espíritu maligno de la guerra».
Además, el pontífice reconoció a Abás que había pensado en él porque el líder palestino «es un ángel de paz».
El encuentro terminó con un abrazo de ambos y con la despedida de Abás que dijo al papa: «Nos vemos mañana», en relación a la ceremonia de canonización en el Vaticano de dos beatas palestinas.






