El presidente de Estados Unidos, Barack Obama; la canciller de Alemania, Ángela Merkel, y la Unión Europea, respaldaron ayer en la Cumbre G7 sus posiciones para reforzar las sanciones a Rusia y de hacer frente a la agresión de Moscú en el este de Ucrania.
El gobernante de Rusia es Vladímir Putin, a quien el G7 excluyó hace un año de este foro por la anexión de la península ucraniana de Crimea.
A esa posición se sumó también el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, quien insistió en que todos los socios sentados en la mesa del G7 —es la segunda cumbre sin la presencia de Putin—, “apoyan con firmeza la plena integridad territorial ucraniana, su soberanía y su independencia”.






