El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró ayer que no abrirá la frontera con Colombia hasta que se “prohíba” en ese país la venta de productos venezolanos de contrabando y que “se ataque al bolívar” en Cúcuta y en el resto del territorio.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, llamó a consulta a su embajador en Venezuela, Ricardo Lozano, ante la negativa del Gobierno venezolano de permitir la entrada al defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, a esa nación para tratar el tema de los deportados. “Yo he privilegiado el diálogo y la diplomacia y lo seguiré haciendo, pero no puedo permitir que Venezuela trate a los colombianos y trate al Gobierno colombiano de esa forma”, declaró.
En un acto en Caracas, Maduro instó al Gobierno de Colombia a que “se ponga las pilas y vaya a proteger de paramilitares, de contrabandistas, al pueblo del norte de Santander y de Cúcuta”. Pidió a Colombia que “prohíba que se vendan en territorio colombiano, productos venezolanos sacados de contrabando y bachaqueo (reventa)” y exigió que se deje de “atacar el bolívar” desde Cúcuta donde funcionan casas de cambio desde donde, afirmó, se promueve la devaluación de la moneda venezolana.
Tras el ataque a venezolanos en la medianoche del pasado miércoles, Venezuela cerró el paso fronterizo entre San Antonio del Táchira y Cúcuta y, dos días después, Maduro declaró el estado de excepción en seis localidades limítrofes, lo que dio inicio a una deportación masiva de colombianos. Venezuela y Colombia comparten una frontera de 2.219 kilómetros.






