El Gobierno venezolano anunció ayer la muerte de los dos tripulantes de un avión militar tipo Sukhoi-30 que se precipitó a tierra la noche del jueves en el estado de Apure (occidente) —cerca de la frontera con Colombia— tras responder a un llamado de alerta por incursión ilegal en el espacio aéreo del país vecino.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, confirmó el deceso de los dos tripulantes, capitanes Ronald Ramírez Sánchez y Jackson García Betancourt, en una zona que sufre, dijo, “el flagelo del narcotráfico”, aunque no aclaró los motivos del siniestro.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, descartó una invasión al espacio aéreo y una posible falla humana.






