Los ministros de Interior de la Unión Europea (UE) aprobaron ayer el “reparto” de 120.000 refugiados llegados a territorio comunitario, pese al voto en contra de Eslovaquia, República Checa, Hungría y Rumania. Aplazaron no obstante la distribución de 54.000 de esas personas a un segundo año de aplicación de la medida.
“Hubiéramos preferido una adopción por consenso, pero no ha sido posible. Algunos Estados miembros no han querido formar parte de esa amplia mayoría y han hecho constar otras opiniones legítimas”, afirmó el ministro de Inmigración y Asilo de Luxemburgo, Jean Asselborn.
Finlandia se abstuvo en la votación, que fue por mayoría cualificada, y tampoco votaron el Reino Unido, Dinamarca e Irlanda, que gozan de derechos de no participación en materia de Justicia e Interior.
El ministro español del Interior, Jorge Fernández Díaz, sostuvo que la solidaridad de las 28 naciones “no es forzada” y que todo el mundo ha entendido que la UE debe estar “a la altura de las circunstancias”.
Explicó además que el rechazo de estos cuatro países no se debió a que tuvieran o no reservas de fondo para acoger refugiados, sino porque tenían dudas de que un mecanismo de reparto como el adoptado pudiera generar un otro efecto y preferían actuar sobre las raíces del problema.
La distribución del total de 120.000 refugiados entre países se realizará en dos etapas: primero se trasladará a 66.000 personas desde Grecia e Italia al resto de Estados miembros, y en una segunda fase a las otras 54.000.






