Estados Unidos fue conminado ayer a dar explicaciones sobre el sangriento bombardeo aéreo del hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz (Afganistán), un acto calificado como “crimen de guerra” por esta organización no gubernamental (ONG).
“Indignado” por el bombardeo que provocó la muerte a 22 personas —12 empleados de la organización y 10 pacientes—, MSF decidió retirar su personal de Kunduz, un duro golpe para la población civil que sufre las consecuencias de los combates entre el ejército afgano y los rebeldes talibanes, que se disputan el control de esta ciudad del norte del país.
El hospital era el único capaz de tratar a los heridos graves en la región.






