Jerusalén vivió ayer su jornada más sangrienta desde el inicio de la actual ola de violencia, con un balance de tres israelíes muertos en dos atentados, mientras que del lado palestino murió un joven en Cisjordania.
El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que utilizaría “todos los medios” a su disposición para hacer frente a las agresiones. El primero de los ataques fue cometido por dos sujetos en un autobús, una novedad desde que se inició esta escalada de violencia, el 1 de octubre.
Netanyahu dijo que si la situación se deteriora, considerará como responsable al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, a quien instó a pedir que cese la “incitación al odio” contra israelíes.






