Dos policías fueron arrestados la noche del viernes acusados de homicidio y tentativa de homicidio con relación a la muerte de un niño de seis años por disparos en el estado de Luisiana, al sur de Estados Unidos. El diario The Washington Post aseguró ayer que el menor es la víctima más joven abatida por disparos de la Policía este año. Su velorio está previsto para hoy y su funeral será mañana, y las autoridades están alerta ante posibles disturbios.
El fallecimiento sucedió en una persecución en automóvil el martes, durante la cual Christopher Few, el padre del pequeño y conductor, resultó gravemente herido. El progenitor tenía una orden de persecución y se dio a la fuga cuando los agentes quisieron identificarle. Los datos manejados por la Policía indican que el niño fue alcanzado por cinco balas en la cabeza y el pecho, y murió atado con el cinturón del asiento del pasajero delantero.
Suspensión. Otros dos agentes de policía que participaron en el incidente fueron suspendidos de empleo y puestos bajo vigilancia. Existe un video de la persecución, grabado por la cámara que uno de los agentes llevaba en la chaqueta de su uniforme. Un alto mando de la Policía de Luisiana, en una rueda de prensa celebrada la noche del viernes, dijo que esas imágenes eran “sin duda lo más perturbador” que había visto nunca y que la placa de la Policía del estado había sido “manchada”.






