El presidente de Ecuador, Rafael Correa, advirtió ayer de posibles intereses políticos detrás de la polémica desatada por divergencias con altos mandos militares, en un caso administrativo que derivó en la destitución de la cúpula castrense.
El Mandatario ecuatoriano, en su habitual informe de los sábados, recapituló los motivos de las discrepancias, pero dejó en claro que no permitirá que nadie esté sobre la ley.
El gobernante destituyó el viernes a la cúpula militar, luego de que sus mandos criticaran públicamente una decisión administrativa del Gobierno sobre el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFA).
Los oficiales destituidos rechazaron la orden del Ejecutivo para que el Ministerio de Finanzas devuelva al Ministerio del Ambiente unos $us 41 millones de la cuenta del ISSFA, debido a que ese monto correspondía al sobreprecio de una compra de terrenos para construir un gran parque recreativo en Guayaquil.
“Nadie va a estar sobre la ley” y “no permitiré que nadie me desobedezca”, enfatizó Correa, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, tras rechazar versiones de militares en situación de retiro, que advertían de una supuesta quiebra del ISSFA si devolvía el dinero del sobreprecio.
La Procuraduría del Estado, en noviembre de 2015, determinó que la compra de esos terrenos se realizó por un monto de $us 48 millones, mientras que la municipalidad de Guayaquil solo los valoró en $us 7,3 millones.
Por ello, ordenó al ISSFA devolver la diferencia al Ministerio del Ambiente, pero la entidad aseguradora militar no había acatado la resolución.






