Cientos de amigos dieron el último adiós en Managua al sacerdote jesuita Fernando Cardenal, uno de los seis religiosos nicaragüenses sancionados por el Vaticano en 1984 y hermano del también sacerdote y poeta Ernesto Cardenal.
Con lágrimas, cantos, flores y globos, cientos de personas la mayoría sandinistas dentro y fuera de las filas partidarias —en un hecho inédito— se juntaron en las honras fúnebres al padre Cardenal, cuya entrega a la causa en favor de los pobres fue exaltada por políticos, religiosos, intelectuales y amigos.
Cardenal, de 82 años, falleció el sábado tras una complicación de una operación por hernia umbilical, que lo tuvo varios días recluido en un hospital de la capital nicaragüense.






