En una elección marcada por la expulsión y renuncia de la mitad de los candidatos, Perú elegirá el próximo domingo un nuevo presidente en un proceso que la OEA tilda de “semidemocrático” y que puede llevar a una mujer al poder.
“Llegamos a esta elección con mucha incertidumbre, con mucho malestar, concluyendo un proceso no solo controvertido, sino también irregular, con expulsiones de candidatos, casos que no se habían visto antes”, dijo a la AFP el director de la consultora Vox Populi, Luis Benavente. “También llegamos sin convicción, sin una causa, buscando, otra vez, el mal menor”, agregó.
El sondeo de votos difundido ayer por la empresa Ipsos confirma el liderazgo de Keiko Fujimori, con el 34,4% en la intención de los sufragios, mientras que el derechista Pedro Pablo Kuzcynski (16,8%) y la izquierdista Verónika Mendoza (15,5%) registran un empate técnico en el segundo lugar, debido al margen de error de 2,3 puntos porcentuales.
Aproximadamente 23 millones de peruanos están llamados a acudir a las urnas el próximo domingo para elegir al sucesor de Ollanta Humala, en busca de alguien que enfrente tres problemas claves: incremento de la inseguridad ciudadana, reactivación de la economía y resolución de conflictos sociales vinculados con minería y medio ambiente, en una campaña escasa de propuestas y repleta de agravios.
Sorpresa de proceso electoral
Alza
Las recientes estimaciones muestran una tendencia al alza de la izquierdista Verónika Mendoza (15,5%), una congresista disidente del gobernante Partido Nacionalista y psicóloga de 35 años que ha capitalizado el descontento popular frente a la clase política tradicional.






