La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, comenzó a presentar sus alegatos finales en el juicio político que enfrenta en el Senado y afirmó que siente «el gusto amargo y áspero de la injusticia».
Ante los 81 senadores, constituidos en jueces y dirigidos por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, como garante constitucional del proceso, Rousseff insistió en su inocencia y avisó que «no esperen» de ella «el obsequioso silencio frente a los cobardes que pretenden atentar con el Estado de Derecho».
(29-08-2016)






