El operador de telecomunicaciones belga Proximus, que cotiza en la bolsa de Bruselas, anunció este jueves un extenso plan de «transformación» en tres años que prevé la supresión de 1.900 puestos de trabajo.
Este operador histórico, cuyo accionista mayoritario es el Estado belga, explicó en un comunicado que desea «pasar de ser una empresa de telecomunicaciones a ser un proveedor de servicios digitales».
Para ello, la compañía tiene previsto contratar durante el mismo período a 1.250 personas especializadas en el sector digital.
Este plan de reestructuración se había filtrado en los últimos días a la prensa, obligando a suspender la cotización del grupo el miércoles a la espera del comunicado de este jueves.
Dominique Leroy, dirigente de Proximus, justificó la decisión del grupo por las «condiciones de mercado agresivas».
La empresa de telecomunicaciones se encuentra bajo presión por la apertura del mercado belga a un cuarto operador y ya había advertido de un impacto «en el empleo».
Proximus había indicado que existía el riesgo de que se produjera «un efecto distorsionador del mercado que provocara una ralentización de la inversión en la infraestructura e innovación». (10/01/2019)






