El gobierno de Boris Johnson pidió este martes «calma y moderación» en Irlanda del Norte, después de que las autoridades de esa provincia británica tuviesen que suspender los controles aduaneros introducidos tras el “brexit” a raíz de amenazas contra sus trabajadores.
Tras recibir «preocupantes» amenazas en un ambiente de creciente tensión en círculos unionistas, el ministerio norirlandés de Agricultura decidió el lunes por la noche suspender temporalmente las inspecciones de productos en los puertos de Belfast y Larne.
La decisión se tomó a raíz del aumento de «comportamientos amenazantes en las últimas semanas», especialmente pintadas «que describen al personal del puerto como ‘objetivos'», explicó el ayuntamiento de la pequeña localidad de Mid and East Antrim Borough, de la que depende Larne. Según medios locales algunos individuos incluso recopilaron información sobre estos trabajadores, en particular las matrículas de sus vehículos.
Esta intimidación es «completamente inaceptable», afirmó ante el Parlamento de Londres el ministro del gabinete Michael Gove. «Es vital que todos en Irlanda del Norte, y en el Reino Unido, ejerzan la calma y la moderación, además de determinación para resolver los problemas», agregó.
La policía norirlandesa dijo haber «aumentado las patrullas» para «tranquilizar al personal y a la población local».
(02/02/2021)






