La exdirigente birmana Aung San Suu Kyi, depuesta el lunes por un golpe de Estado militar, está en «arresto domiciliario» en la capital, Naipyidó, y se encuentra bien, dijo este viernes un portavoz de su partido.
«Está en arresto domiciliario (…) en su casa y se encuentra bien», dijo Kyi Toe, portavoz de la Liga Nacional para la Democracia (LND). Aung San Suu Kyi fue oficialmente acusada de quebrantar una ley comercial y otros dirigentes de su formación también fueron arrestados.
Manifestaciones en Rangún
Cientos de manifestantes se congregaron el viernes ante una universidad de Rangún, en la mayor protesta registrada hasta el momento contra el golpe de Estado que depuso esta semana en Birmania al gobierno de Aung San Suu Kyi, mientras el ejército sigue arrestando a políticos y activistas.
Los manifestantes, en su mayoría profesores y alumnos, realizaron el saludo con tres dedos de la mano levantados, un gesto de resistencia, mientras cantaban una música que se hizo popular durante la revuelta de 1988, violentamente reprimida por el ejército birmano, y pedían «larga vida a la madre Suu» Kyi.
«Mientras (los militares) conserven el poder, no vendremos a trabajar. Si todos hacemos eso, su sistema se va a derrumbar» declaró a la AFP Win Win Maw, profesor del departamento de historia.
Funcionarios de varios ministerios dejaron temporalmente de trabajar en la capital Naipyidó, y portaban una cinta roja, color del partido de Aung San Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), según periodistas de la AFP.
La víspera, abogados y médicos participaron en las protestas, mientras habitantes de Rangún daban bocinazos y golpeaban cacerolas por tercera noche consecutiva para «expulsar a los demonios», los militares.
(05/02/2021)






