China respondió contundentemente a las acusaciones occidentales de «trabajo forzado» en la región de Xinjiang, de mayoría musulmana, y sancionó a personalidades británicas, mientras varias marcas extranjeras son blanco de represalias en el mercado chino.
Xinjiang (noroeste de China) fue durante mucho tiempo escenario de atentados contra civiles atribuidos a separatistas o islamistas uigures. Desde hace algunos años, Pekín impone en la región una drástica vigilancia policial.
Según estudios de institutos de Estados Unidos y Australia, al menos un millón de uigures están en «campos» y algunos de ellos se ven sometidos a «trabajos forzados», sobre todo en los campos de cultivo de algodón.
China lo desmiente tajantemente, critica unos informes sesgados y «falsas informaciones», y asegura que los «campos» son en realidad «centros de formación profesional» destinados a dar trabajo a la población para alejarla del extremismo.
El lunes, la Unión Europea (UE), el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá impusieron sanciones contra dirigentes pasados o actuales de Xinjiang.
Pekín replicó sancionando a diez personalidades europeas, entre ellas cinco eurodiputados, acusadas de «propagar mentiras» basándose en informes que China considera sesgados.
(26/03/2021)






