El laboratorio Merck se convirtió este fin de semana en la primera gran sociedad alemana que nombra como presidenta a una mujer, la española Belén Garijo, en plena discusión sobre las cuotas femeninas en las direcciones de las empresas.
«Para mí es más importante no ser la última mujer a la cabeza de una empresa del Dax», el índice estrella de la bolsa de Fráncfort, «que ser la única», resaltó esta médica de formación, de 60 años, en una entrevista al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung.
Merck, una empresa familiar establecida en Darmstadt, al sur de Fráncfort, nunca fue dirigida por una mujer en 350 años de existencia.
Garijo sucederá a Stefan Oschmann, de 63 años, que dirigió el laboratorio durante cinco años.
Esta madre de dos hijos, aficionada del club de fútbol Real Madrid, va a tomar las riendas de un grupo sólido financieramente –el año pasado registró un beneficio neto de cerca de 2.000 millones de euros, unos 2.400 millones de dólares– y a la vanguardia en la lucha contra la pandemia del COVID-19.
Es proveedor de fabricantes de vacunas como las de la alianza Pfizer-BioNTech. En este sentido Garijo dijo que su foco inmediato se centrará en la lucha contra la pandemia y anunció que Merck aumentará en los próximos meses las entregas de los lípidos que se utilizan en la producción de vacunas para clientes como Pfizer/BioNTech.
«Estamos poniendo la casa patas arriba para hacerlo», dijo en declaraciones a la agencia de noticias alemana DPA.
Belén Garijo aseguró que su nombramiento se debe únicamente al hecho de haber trabajado «duro» a lo largo de su carrera y haber aprovechado las oportunidades «cuando se presentaban».
Garijo se impuso rápidamente en Merck, donde comenzó a trabajar en 2011, al frente del centro de salud de la empresa. Anteriormente, había dirigido las operaciones europeas de Sanofi-Aventis (hoy Sanofi).
Ley en discusión
Garijo rechaza la idea de imponer cuotas de mujeres en los órganos de dirección, afirmando estar «contra cualquier forma de discriminación, incluida la discriminación positiva».
Según un proyecto de ley sobre el cual el Parlamento alemán aún no se pronunció, al menos una mujer deberá ocupar obligatoriamente un puesto en los directorios de las grandes empresas que tengan más de tres miembros.
Según el ministerio de la Familia, 73 empresas se verían afectadas por este cambio de norma, de las cuales 32 no cuentan actualmente con ninguna mujer en su instancia de dirección.
Este texto estipula también que las directoras de sociedades en las que el Estado es accionista mayoritario deberán tener por lo menos 30% de mujeres. La fecha límite sería a finales de 2025.







