Irlanda del Norte celebra este lunes su centenario en plena convulsión por la pandemia de coronavirus, las tensiones a raíz del Brexit y la búsqueda de un nuevo líder para esta provincia británica de conflictivo pasado.
Los eventos para conmemorar el aniversario se anularon con bastante antelación a raíz de la crisis sanitaria que vive este territorio marcado desde principios de abril por los peores incidentes en muchos años.
Irlanda del Norte se encuentra además en plena incertidumbre política, desde el anuncio el miércoles de la renuncia de la primera ministra Arlene Foster, víctima de una rebelión interna dentro de su fuerza política, el ultraconservador partido unionista DUP, alimentada por los rencores sobre las consecuencias del Brexit.
En un mensaje en Twitter, el primer ministro británico Boris Johnson, cuyas promesas incumplidas provocan una sensación de traición entre los unionistas que quieren mantener al territorio bajo la corona británica, saludó un «aniversario muy importante» para la «formación del reino Unido tal como lo conocemos hoy».
Desde que la vecina Irlanda se liberó de la dominación británica el 3 de mayo de 1921, la existencia de Irlanda del Norte, creada al mismo tiempo y unida a Gran Bretaña en el Reino Unido, ha sido objeto de un pulso a veces sangriento entre los dos países.
Los unionistas, mayoritariamente protestantes, y los republicanos, partidarios de la reunificación con la República de Irlanda, principalmente católicos, llevan décadas enfrentados. Los republicanos, que no reconocen la corona británica, no celebran el aniversario.
Para Boris Johnson, se trata de un «momento d reflexión compartida», y también la oportunidad de «celebrar a Irlanda del Norte y construir un mejor futuro para toda su población».
(03/05/2021)







