DIBUJO LIBRE
Los lazos históricos entre el actual país de Israel con Rusia y Ucrania son profundos. Muchos de los principales personajes en la creación de Israel en 1948 y su posterior desarrollo poseían nacionalidad ucraniana, rusa, polaca y bielorrusa. Algunos ejemplos son el fundador de Israel David Ben Gurion (nació en la actual Polonia), el fundador del partido Likud y ex primer ministro Menachem Begin (nacido en Brest, actual Bielorrusia), el ex primer ministro Shimon Peres (nacido en Vishneva, actual Bielorrusia), el padre del expresidente Benjamin Netanyahu, Benzion Netanyahu (nacido como Benzion Mileikowsky en Varsovia, Polonia), o el fundador de la organización paramilitar sionista Irgun Ze’ev Jabotinskye (nacido como Vladimir Yevgenyevich Zhabotinsk en Odesa, Imperio Ruso). ¿A qué se debe esto?
PASADO. Catalina la Grande, Emperatriz de Rusia (1762-96), al anexar gran parte de la fallida Mancomunidad de Polonia y Lituania (1569-1795), también se quedó con una gran cantidad de judíos que vivían en aquellos territorios. Ante la nueva adquisición demográfica, el Imperio Ruso creó una zona específica para su asentamiento, conocida como The Pale Of Settlement (Zona de Asentamiento). Esta zona llegó a albergar en su tiempo a la población judía más grande en el mundo (5 millones, 40% de total de judíos) y abarcaba los estados actuales del Latvia, parte de Polonia, Bielorrusia, Moldova, Ucrania y el este de Rusia.
De acuerdo con el experto en historia judía Henry Abramson —autor del libro Ucranianos y Judíos en Tiempos Revolucionarios: 1917-1920 (1999)—, los judíos de aquella época tendían a identificarse más con la nacionalidad rusa, “pues eran la población con el poder dominante y es peligroso para las minorías el identificarse con una población sin poder”.
No obstante, con la caída del Imperio Ruso en 1917, aquello comenzó a cambiar. Por primera vez en su historia, los judíos de Ucrania empezaron a verse a sí mismos más como ucranianos que como rusos y colaboraron en los esfuerzos para la creación de una Ucrania independiente: “un país que estuviera fundado en principios más europeos. No como un estado étnico, pero más como un estado basado en ciudadanía”, expresa Abramson. Durante ese breve periodo se estableció un Ministerio de Asuntos Judíos en Ucrania, se declaró al yiddish como una lengua nacional y se emitió una moda con caracteres también en ese idioma.
Aquello no duró, pues la recientemente conformada Unión Soviética tomó el control. Sin embargo, ya a finales del siglo XIX, con la caída del muro de Berlín, tanto judíos como ucranianos encontraban una segunda oportunidad para su proyecto nacional.
Siguiendo con Henry Abramson, varios de los estados que nacieron como consecuencia de la caída de la Unión Soviética —principalmente Ucrania, pero también Polonia y los países bálticos— “experimentaron en dar derechos comunales a los judíos en intercambio por su ayuda en la construcción de sus respectivas soberanías”. De esta manera continuó la alianza entre ucranianos y judíos en la construcción de un estado soberano y “los judíos ucranianos empezaron a desarrollar, por primera vez en su historia, una identidad ucraniana”.
PRESENTE. El 31 de marzo de 2019, bajo el contexto de las elecciones ucranianas ese año, el expresidente y también candidato por un segundo término, Petro Poroshenko, hablando a su contrincante Volodímir Zelenski, remarcó: “El destino quiso ponerme junto a la marioneta de Kolomoyski en la segunda ronda de las elecciones. No soy tímido en decir esto” .
Poroshenko estaba hablando del billonario ucraniano Ihor Kolomoyski, una de las personas más ricas de Ucrania. Kolomoyski es el propetario mayorista de 1+1 Media Group, el conglomerado de medios de difusión que emitió la serie de televisión El Servidor del Pueblo, donde el actual presidente de Ucrania, Zelenski, actuaba también en el papel de presidente de Ucrania. Kolomoyski posee ciudadanía en Chipre e Israel y fue gobernador de una provincia.
Tanto Kolomoyski como Zelenski — y la mayoría del gabinete presidencial— son judíos.
Tomando en cuenta el pasado histórico expuesto en líneas anteriores no es de extrañar que aquel hecho tenga algo que ver con la ferviente oposición del Gobierno ucraniano a la influencia o dominio ruso. También se entiende por qué Israel trató de actuar como mediador en el conflicto entre Rusia y Ucrania.
La pregunta es ¿cómo afectarán estas dinámicas las relaciones entre Israel y Rusia?
En una entrevista, el Ministro de Relaciones Exteriores ruso, Segei Lavrov, refiriéndose a la aparente contradicción del apoyo de Zelenski —quien es judío— a facciones nazis declaró:
“Tal vez esté en lo incorrecto, pero Adolf Hitler tenía sangre judía también. Esto significa absolutamente nada. Las personas sabias judías dicen que los más ardientes anti-semitas comúnmente son judíos”.
(*)Álvaro Montenegro P. es politólogo, especializado en Medio Oriente.







