El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y representantes del Ejecutivo estadounidense contactaron el lunes a sindicatos y empresas de transporte ferroviario de mercancías para evitar que negociaciones salariales en curso desemboquen en una huelga, según un funcionario de la Casa Blanca.
«Todas las partes deben permanecer en la mesa, negociar de buena fe y llegar a un acuerdo», abogó por su parte el Departamento de Trabajo en un comunicado de prensa.
«El cierre de nuestro sistema ferroviario de carga sería algo inaceptable para nuestra economía», subrayó.
Doce sindicatos y empleadores tienen hasta el 16 de septiembre para encontrar un nuevo convenio colectivo.
El lunes, dos de los 12 sindicatos, que representan a los maquinistas, aún no habían llegado a un acuerdo sobre todas sus demandas.
Si bien se resolvió la parte financiera de las negociaciones, ciertos puntos relacionados con las condiciones de trabajo siguen en discusión.
Una huelga podría interrumpir el transporte de carga, pero también el de pasajeros.
Algunas empresas ya han anunciado medidas para gestionar el transporte de materiales peligrosos o sensibles.
La compañía de trenes de pasajeros Amtrak dijo que cancela, por precaución, los trenes que utilizan tres líneas de larga distancia a partir del martes 13 de septiembre.
La situación es delicada para Biden: el presidente estadounidense -gran partidario del transporte ferroviario- no pierde oportunidad para afirmar su apoyo a los sindicatos.
Pero también debe evitar cualquier desliz social y económico antes de las elecciones legislativas de noviembre.







