La estrella porno y el presidente, la saga que enloda a Donald Trump que comparece este martes ante un juez en Manhattan en el caso de un pago en negro para comprar el silencio de la actriz.
En julio de 2006, los caminos de Donald Trump, entonces estrella de la telerrealidad, y de una diva de películas porno se cruzaron durante un torneo de golf, en el oeste de Estados Unidos.
Con 60 años, el futuro presidente estadounidense, que venía de tener un hijo con su esposa Melania, posó en polo amarillo y gorra roja al lado de la despampanante Stormy Daniels.
Lo que siguió al encuentro es motivo de debate. La enérgica rubia asegura que pasaron la noche juntos, mientras que Trump niega haber tenido relaciones sexuales.
Sea lo que sea lo que sucedió en Nevada, la exbailarina erótica recibió luego 130.000 dólares para mantenerse callada, a pocos días de las elecciones presidenciales de 2016.
Y este pago hizo que Trump fuera inculpado penalmente, algo nunca visto con un expresidente. La justicia de Nueva York sospecha que violó las leyes sobre el financiamiento de las campañas electorales.
Hace unos días, cuando la decisión parecía inminente, Stormy Daniels recurrió a la ironía y volvió a usar el apodo de «diminuto» con el que se refiere a Trump.
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La saga
El tono entre ambos, según la actriz, no siempre fue así de agrio.
Para seducirla, en 2006, Trump le dijo que era «especial» y le ofreció una aparición en su programa «El aprendiz», que no llegó a materializarse pese a que, según ella, siguieron en contacto.
En 2011, Stormy Daniels trató por primera vez hacer públicos los detalles del encuentro al intentar vender su testimonio a la revista de farándula In Touch por 15.000 dólares.
La revista, sin embargo, renunció a publicar la entrevista tras ser amenazada con una demanda por uno de los abogados más cercanos a Trump, Michael Cohen.
Según la actriz, un desconocido la abordó poco tiempo después en un estacionamiento de Las Vegas para intimidarla y ordenarle «olvidarse de Trump».
Daniels calló, pero solo hasta que el magnate del sector inmobiliario ganó las primarias republicanas de 2016. Momento en que ella retomó el contacto con medios para tratar de monetizar su historia.
Michael Cohen, apodado el «pitbull» de Trump, volvió a intentar comprar su silencio, como ya lo había hecho con la playmate Karen McDougal en un asunto similar.
Tras las negociaciones, el abogado pagó de su bolsillo 130.000 dólares a Stormy Daniels.
En el marco de un contrato de confidencialidad firmado el 28 de octubre, bajo los seudónimos de «Peggy Peterson» y «David Dennison».
(04/04/2023)







