Este martes empezó alto el fuego de 72 horas en Sudán, tras 10 días de combates que dejaron cientos de muertos y provocaron un éxodo masivo de extranjeros.
El martes en Jartum, la capital sudanesa de 5 millones de habitantes, ya casi no se escuchaban disparos ni explosiones.
En cambio, era imposible verificar de momento si los encarnizados enfrentamientos que sacudían la región de Darfur (oeste) cesaron.
Poco antes de la medianoche, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, anunció que tras «intensas negociaciones» las Fuerzas Armadas y los paramilitares (FAR) acordaron un alto el fuego de 72 horas.
Las FAR confirmaron y anunciaron una «tregua dedicada a la apertura de corredores humanitarios y para facilitar los desplazamientos de civiles».
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Alto el fuego
En un comunicado en Facebook, el Ejército dijo que respetará el alto el fuego si sus enemigos también lo respetan.
Las Fuerzas de la Libertad y el Cambio, el principal bloque civil que ambos generales confiaron en que la tregua permitirá «dialogar en las modalidades de un alto el fuego permanente».
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo el lunes que los combates pusieron a Sudán «al borde del precipicio».
Ambas partes beligerantes anunciaron repetidas veces en los últimos días que aceptaban parar los combates, pero en cada ocasión se acusaban mutuamente de romper la tregua.
Borrell aplaudió la tregua y exhortó al Ejército y las FAR a «respetarla plenamente».
(25/04/2023)







