El presidente Luiz Inácio Lula da Silva pidió este lunes al mundo «garantizar» que la lucha del periodista británico Dom Phillips y el indigenista brasileño Bruno Pereira no fue en vano, al encabezar un acto en el primer aniversario desde que fueron asesinados en la Amazonía mientras investigaban crímenes ambientales.
Phillips y Pereira desaparecieron el 5 de junio de 2022 en el Valle de Javarí, una remota reserva indígena en el norte de Brasil, cercana a las fronteras con Colombia y Perú, donde operan narcotraficantes, mineros ilegales de oro y cazadores furtivos.
«Quiero rendir homenaje a Dom Phillips y Bruno Pereira. Y a todos aquellos que perdieron sus vidas defendiendo el medio ambiente», dijo Lula en un evento en Brasilia, donde los dos hombres fueron recordados con un aplauso resonante.
«La mejor manera de honrarlos es garantizar que su lucha no haya sido en vano», añadió. Al anunciar medidas para combatir la deforestación en la Amazonía, disparada bajo la administración de su predecesor ultraderechista Jair Bolsonaro.
El líder indígena y activista Raoni Metuktire estuvo presente en el acto, junto con familiares de las víctimas; la primera dama Rosángela da Silva y las ministras de Medio Ambiente, Marina Silva, y de los Pueblos Indígenas, Sonia Guajajara.
Nuevos acusados
La policía informó que pescadores con presuntos vínculos con una red de narcotráfico confesaron que dispararon a los dos hombres. Descuartizaron sus cuerpos y los escondieron en la selva, donde fueron hallados sus restos tras una búsqueda de 10 días.
Las autoridades acusaron la semana pasada por matar y ocultar los cuerpos a Rubens Villar, conocido como «Colombia» e identificado como el autor intelectual del crimen. Y Janio Freitas de Souza, un pescador ilegal del Javarí. La información fue confirmada el domingo por la TV brasileña Globo.
Otros tres pescadores son juzgados por los asesinatos de periodista e indigenista en la Amazonía.
Caso emblemático de periodista e indigenista asesinados en la Amazonía
Un año después, el caso se ha convertido en un símbolo de la combinación de violencia, codicia y pobreza que alimenta la destrucción de la selva amazónica. Y de los peligros que enfrentan quienes intentan llamar la atención sobre la grave situación del área.
Varios homenajes para recordar a «Bruno y Dom» fueron programados en ciudades como Rio de Janeiro, Brasilia y Salvador, así como en Londres.
Alessandra Sampaio, viuda de Phillips, pidió a la sociedad honrar la memoria de su marido y de Pereira informándose sobre la «maravillosa» Amazonía. «Tenemos que ser más conscientes de lo que está ocurriendo… parar de depredar la selva», dijo ante un grupo reunido en la playa de Copacabana de Rio; en cuyas aguas el periodista británico solía hacer «stand up paddle».
Junto a ella, el líder indígena Beto Marubo, amigo y colega de Pereira, dijo que la situación no ha cambiado en el Valle de Javarí. «El Estado brasileño le debe una explicación al mundo, porque el mundo entero se conmovió con los asesinatos», reclamó.
Asimismo, hubo conmemoraciones en Atalaia do Norte, la ciudad fronteriza de donde partieron para su último viaje. Allí, indígenas entonaron canciones tradicionales, y un equipo de patrulla entrenado por Pereira se trasladó en bote al lugar donde sus restos fueron hallados.







