El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, redobló este viernes desde París la presión sobre la negociación de acuerdo de libre comercio UE-Mercosur. En su objeto de exigencias y frustraciones cruzadas.
El líder izquierdista tuvo un almuerzo de trabajo con su homólogo francés, Emmanuel Macron, quien, presionado por su sector agropecuario, defiende nuevas exigencias de regulación ambiental que entierran en la práctica el acuerdo.
Horas antes del encuentro, Lula aireó públicamente la cuestión en un foro de una cumbre internacional consagrada a la financiación de la lucha contra el cambio climático.
El mandatario brasileño arremetió enérgicamente contra una carta que la UE envió en marzo al Mercosur, conformado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
En ella, el bloque europeo de 27 países formula una serie de exigencias ambientales adicionales relativas al sector agropecuario. Hace obligatorio el cumplimiento de varios compromisos del Acuerdo del Clima de París de 2015.
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UE-Mercosur
Los partidarios de ese endurecimiento alegan el riesgo de que los productores europeos sufran una competencia desleal. Todo por la diferencia de reglamentaciones entre los dos bloques. Y que los consumidores se vuelvan cómplices de la deforestación en América del Sur, debido a la apertura de las fronteras a muchos productos de ese origen.
«No es posible tener una asociación estratégica. Y que haya una carta adicional amenazando a un socio estratégico». Eso dijo Lula ante la audiencia, donde estaban entre otros el mandatario francés y el jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz.
Según Lula, dicho documento adicional «no permite que se haga un acuerdo» en lo inmediato.
Su ministro de Economía, Fernando Haddad, dijo el jueves que las exigencias suplementarias de Bruselas muestran una voluntad de «postergar la decisión» de ratificar la alianza.
Los cuatro países sudamericanos, a su vez, prevén responder la semana próxima al planteamiento del bloque europeo.
En una alusión a las exigencias formuladas por los europeos, Lula se explayó también este viernes sobre las metas climáticas de su país. Reiteró el objetivo de «cero deforestación» ilegal en 2030.
De momento, y tras asumir su tercer mandato presidencial en enero, la deforestación en la Amazonía brasileña se redujo. De enero a mayo en un 31% respecto al mismo período del año anterior, según datos oficiales.
Bajo la presidencia de su predecesor, el ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), la deforestación anual promedio en la Amazonía aumentó más de un 75% respecto a la década anterior.
(23/06/2023)







