El papa Francisco recibió el viernes en audiencia privada a la mujer del fundador de WikiLeaks Julian Assange, que está a la espera del resultado de su apelación contra la decisión del gobierno británico de extraditarlo a Estados Unidos.
El Papa «recibió en audiencia a Stella Assange y miembros de su familia», indicó el Vaticano en un comunicado.
Stella Assange confirmó en Twitter que mantuvo esta audiencia privada con el pontífice argentino de 86 años. «Estamos abrumados», añadió.
Arrestado por la policía británica en 2019 tras siete años recluido en la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser extraditado a Suecia por acusaciones de agresión sexual, Julian Assange permanece en una cárcel de alta seguridad en el este de la capital británica.
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Julian Assange
El fundador de WikiLeaks, de 51 años y nacionalidad australiana, es objeto de acusaciones en Estados Unidos por divulgar secretos militares estadounidenses en 2010 sobre las guerras de Irak y de Afganistán.
Si lo condenan en Estados Unidos podría pasar años en prisión.
En una manifestación reciente en Londres contra su extradición, Stella Assange dijo que su envío a Estados Unidos podría ser inminente.
«A Julian lo pueden extraditar de aquí a unas semanas. No tenemos un calendario preciso, pero realmente es la fase final», dijo a la prensa.
Sus partidarios lo presentan como un mártir de la libertad de prensa.
Enviado del Papa
El enviado del papa para la paz en Ucrania, el cardenal Matteo Zuppi, se reunió el jueves en Moscú con la comisionada rusa para la infancia, Maria Lvova-Belova, bajo orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI). Todo por la presunta «deportación ilegal» de menores ucranianos.
«Hemos hablado de cuestiones humanitarias vinculadas a las operaciones militares y a la protección de los derechos de los niños», escribió en Telegram la responsable rusa, que acompañó su mensaje de varias imágenes con el cardenal italiano.
«Estoy segura de que el amor cristiano y la misericordia ayudarán al diálogo y a la comprensión mutua», añadió la comisionada.
Tanto ella como el presidente Vladimir Putin están desde marzo bajo orden de arresto de la CPI, que los considera sospechosos del «crimen de guerra de deportación ilegal» de menores ucranianos durante la ofensiva rusa en el país vecino.
Moscú rechaza esas acusaciones, y dice haber «salvado» a esos niños de los combates y haber puesto en marcha procedimientos para reunirlos con sus familias.
(30/06/2023)







