Presos de seis cárceles de Ecuador liberan este viernes a casi 60 guardias y policías que tenían retenidos tras una arremetida de bandas narco que usan las prisiones como centros de operaciones en un país cada vez más violento.
Los 50 agentes y siete policías «ya fueron liberados, pasaron por evaluaciones médicas para verificar su estado de salud y están a buen recaudo», señaló el organismo estatal a cargo de las cárceles (SNAI).
Las autoridades informaron sobre los presos el momento que liberan a los guardias y policías en Ecuador; pero se desconoce cuánto tiempo estuvieron en poder de los reclusos y en qué cárceles.
La violencia del narcotráfico se impone dentro y fuera de las rejas. Entre miércoles y jueves estallaron en Quito dos coches bomba dirigidos contra el SNAI.
Ambos hechos son represalias por los continuos traslados de reclusos que llevan a cabo las autoridades y las intervenciones en busca de armas y drogas, de acuerdo con el gobierno.
«Las medidas que hemos tomado, en especial en el sistema penitenciario; han generado reacciones violentas de las organizaciones criminales que pretenden amedrentar al Estado», aseguró el presidente Guillermo Lasso en la red X, antes Twitter.
Ubicado entre Colombia y Perú, los mayores productores mundiales de cocaína, Ecuador había logrado esquivar la violencia de las mafias. Pero en los últimos años bandas aliadas con carteles mexicanos y colombianos imponen el terror. Desde 2018 la tasa nacional de homicidios se ha cuadriplicado.
Las autoridades mantienen hermetismo sobre lo que está ocurriendo en las cárceles y no han determinado si esta fue o no una acción concertada.
La liberación se dio mediante una acción coordinada con soldados y policías, según el SNAI.






