Chile intenta una vez más aprobar una nueva Constitución y dejar de lado la Carta Magna aprobada durante la dictadura de Augusto Pinochet. Según una experta, el borrador propone replicar y profundizar la Constitución de 1980.
Desde el 16 de septiembre, el Consejo Constitucional chileno comenzó sus votaciones para elaborar un borrador, que debe ser entregado el 7 de octubre para pasar una segunda etapa de revisión.
Consultada en La Razón Radio sobre si la propuesta plantea cambios estructurales a la Constitución de Pinochet, la investigadora chilena en Ciencias Políticas Valeria Palanza respondió que “no presenta”.
Se trata de una “réplica” y “profundiza” la Constitución de 1980, afirmó.
Aseguró que el primer intento de reforma tuvo una mayoría de fuerzas de izquierda. Sin embargo, esta segunda etapa tiene una fuerte incidencia de la derecha chilena.
“El texto parece transitar a la derecha, lo cual deja a amplios sectores insatisfechos”, dijo en entrevista con La Razón Radio este lunes.
Lamentó que las enmiendas planteadas en el texto sean “bastante” radicales, como la reversión de leyes aprobadas recientemente. Incluso, lo grupos de derecha plantean, con el borrador de la nueva Constitución, ir “más allá” con otras leyes que se estaban buscando reformar.
“Resulta preocupante porque se plantea la posibilidad de que se produzca el rechazo del texto”, explicó.
La norma obtuvo 30 votos a favor, pero se abstuvieron de respaldarla tres consejeros del conglomerado de Chile Vamos, de la derecha tradicional.
La propuesta es elaborada por ese Consejo cuya mayoría corresponde al Partido Republicano, que tiene 22 miembros; Chile Vamos, con 11, y la alianza del presidente Gabriel Boric con 16.
El 17 de diciembre los chilenos acudirán al llamado plebiscito de salida, que definirá si aprueba o no la nueva Constitución, después de un primer intento entre 2020 y 2021 que fracasó.
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