Irascible, franco, espontáneo, Javier Milei irrumpió en la política argentina insultando políticos y prometiendo dolarizar la economía. Pero, forzado a buscar consensos para ganar el balotaje del domingo, guardó la motosierra que antes blandía como su estandarte y ahora luce «amordazado».
El economista ultraliberal y antisistema ganó las primarias rompiendo el bipartidismo argentino y llamando a «dinamitar» el Banco Central, cortar el gasto público, reducir al mínimo el papel del Estado y acabar con la «casta política y chorra (ladrona)».
Además, niega que exista una brecha salarial entre hombres y mujeres y rechaza el consenso de 30.000 desaparecidos durante la última dictadura (1976-1983) establecido por organizaciones de derechos humanos, al estimar en menos de la tercera parte esa cifra.
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Balotaje de Argentina
Con propuestas como estas, que antes «eran marginales y ahora se volvieron centrales», se convirtió en un líder de «una relevancia pública inusitada para la derecha más dura en la Argentina», dijo a la AFP Gabriel Vommaro, politólogo de la Universidad de San Martín. – «Habla como yo» – Su estilo es el de un candidato enojado que llama a canalizar en él la rabia de quienes están decepcionados del peronismo, la corriente política que ha marcado la historia de Argentina desde los años 1940 creada alrededor de la figura del militar populista Juan Domingo Perón y encabezada por el Partido Justicialista.
«La gente empieza a escuchar a un señor indignado que parece enajenado, y piensa ‘finalmente alguien habla como yo’, porque tiene la franqueza de decir las cosas», señaló Belén Amadeo, politóloga de la Universidad de Buenos Aires, a la AFP.
Sin embargo, su táctica confrontativa no sobrevivió más allá de la primera vuelta del 22 de octubre, en la que sacó 30% de los votos.
Amordazado
Luego de llegar en segundo lugar detrás del candidato oficialista, el ministro de Economía Sergio Massa (37%), Milei buscó acuerdos. Se moderó para atraer el 24% de votantes de la conservadora Patricia Bullrich y para obtener el beneplácito del expresidente liberal Mauricio Macri (2015-2019).
Así, el candidato de 53 años no volvió a mostrarse con la motosierra en mano, redujo sus apariciones públicas y las de su círculo más cercano, dejó de hablar de cerrar ministerios y apagó sus incendiarias declaraciones; aunque se mantiene firme respecto a la dolarización de la economía local.
«Ahora está amordazado porque necesita mostrarse como una persona viable. Veremos el domingo hasta qué punto le sirvió eso o no», añadió Amadeo.
Las últimas encuestas le muestran empatado con Massa.
(17/11/2023)






