Los chilenos definirán este domingo en un plebiscito si mantienen la Constitución de la dictadura de Pinochet o adoptan una todavía más conservadora que podría eliminar la restringida ley de aborto y endurecer el trato hacia la migración irregular.
Chile se embarcó hace cuatro años en un proceso para reemplazar la Constitución que en 1980 elaboró el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), ante las protestas de 2019 en reclamo de mayor igualdad social.
Cuando el país ardía al calor de masivas y violentas manifestaciones, las fuerzas políticas acordaron iniciar el proceso de reforma. Un año más tarde, en 2020, por un 80% los chilenos aprobaron en un plebiscito iniciar el camino hacia una nueva Constitución.
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Constitución
La propuesta de la asamblea constituyente, dominada por la izquierda, preveía transformaciones de fondo, como el derecho al aborto. Pero el proyecto fue a plebiscito en septiembre de 2022 y fue rechazado por un contundente 62%.
Se inició entonces un segundo proceso constitucional liderado por un consejo elegido por voto popular y que terminó dominado por el ultraderechista Partido Republicano, que sedujo con su discurso de mano dura contra la inseguridad que asocia principalmente con la migración venezolana.
El gobierno de Boric apoyó con fuerza el primer proyecto de Constitución, pero se ha mantenido al margen de la discusión sobre la segunda propuesta.
Las encuestas -que por ley se dejaron de difundir hace dos semanas- anticipan un nuevo rechazo. Aunque el alto número de indecisos podría cambiar la tendencia.
«La opción que triunfe lo va a hacer por poco. Finalmente el nivel de desánimo es tan alto que (al día siguiente), probablemente el 95% de los chilenos va a estar mucho más interesado en las celebraciones de Navidad y Año Nuevo que del proceso constituyente». Eso dice el politólogo Fernando Wilson, de la Universidad Adolfo Ibáñez.
(15/12/2023)






