Los demócratas del Senado de Estados Unidos intentarán esta semana relanzar un proyecto de ley de seguridad fronteriza rechazado por los republicanos, mientras el partido del presidente Joe Biden busca imponerse en ese tema electoral clave.
Las encuestas señalan repetidamente que la inmigración ilegal es una de las principales preocupaciones de los votantes de cara a la revancha presidencial. La cita tendrá lugar en noviembre entre Biden y su predecesor republicano Donald Trump. Los cruces ilegales desde México se encuentran en máximos históricos.
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Ley fronteriza
En una carta enviada el fin de semana a los senadores, el líder de la mayoría demócrata, Chuck Schumer, dijo que volvería a presentar la ley fronteriza, negociada durante meses por un republicano, un demócrata y un independiente.
Los demócratas aprobaron la medida, pero los republicanos la bloquearon en febrero, en medio de la oposición del expresidente Trump. El exmandatario hizo de la frontera un tema central de campaña.
«Ya en enero, el expresidente instó a los republicanos del Congreso a acabar con el proyecto de ley bipartidista, diciéndole con orgullo al mundo: ‘cúlpenme a mí'», dijo Schumer.
«El pueblo estadounidense no puede darse el lujo de jugar juegos de culpas partidistas. Quiere acción bipartidista para asegurar nuestra frontera», añadió.
Republicanos
Los republicanos consideran que la reactivación del proyecto de ley es un ejercicio político destinado a impulsar a los demócratas en unas elecciones muy reñidas. Además de desviar la atención del historial de Biden en la frontera, que registró un récord de entradas ilegales a finales del año pasado.
Schumer se enfrenta a una ajustadísima mayoría de 51-49, con 10 republicanos y 23 demócratas candidatos a la reelección en noviembre y sus cinco miembros más vulnerables en escaños donde la inmigración es uno de los temas principales.
El proyecto de ley es el más estricto en mucho tiempo. Pero probablemente no logre ni siquiera una mayoría simple, y mucho menos los 60 votos necesarios para su aprobación.
Schumer reconoció que no todos los demócratas apoyarán la ley. Se espera que los miembros hispanos y un puñado de progresistas se unan a todos los republicanos para votar en contra.






