El Gobierno español aprobó hoy martes la reducción temporal al 0% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del aceite de oliva, así como incluir esta grasa vegetal en el grupo de bienes de primera necesidad.
La medida llega en respuesta al gran encarecimiento de los últimos años de este artículo, del que España es el mayor productor, consumidor y exportador mundial, debido a las malas cosechas de oliva derivadas de la sequía.
La rebaja fue aprobada esta jornada por el Consejo de Ministros (gabinete) y estará en vigor del 1 de julio al 30 de septiembre, explicó en rueda de prensa la ministra de Hacienda y vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero.
Además, el Gobierno aprobó incluir el artículo en el grupo de bienes de primera necesidad que aplican un IVA «superreducido» de manera permanente; entre ellos el pan, los lácteos, las frutas y las verduras y los huevos. Estos tienen un IVA del 0% desde el año pasado como medida frente al notable aumento de la inflación en el país debido a los conflictos en Ucrania y Oriente Medio.
«Una decisión que reconoce la importancia del aceite de oliva en la dieta mediterránea, en la dieta saludable, para potenciar también este mercado que ha tenido muchas dificultades en los últimos años, fundamentalmente derivadas de la situación de sequía», agregó Montero.
El IVA de todos estos artículos básicos pasará a ser del 2% entre octubre y diciembre, y del 4% a partir de 2025, ante la prevista mejora de los datos de inflación.
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Aceite de oliva
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, el aceite de oliva era en mayo un 62,8% más caro que el mismo mes del año anterior. Desde enero de 2021, su precio acumula un repunte del 198,5%, es decir, que su coste casi se ha triplicado en los últimos tres años.
La semana pasada, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, explicó que la decisión aprobada hoy obedecía a que el Gobierno había detectado una evolución negativa de los niveles de consumo del aceite de oliva de forma puntual en 2024.
«Hemos comprobado cómo a pesar de la fidelidad que se mantiene, la fidelidad tiene un límite que es la capacidad de compra», reconoció el ministro.







