Tres ex conscriptos que prestaron su servicio militar el año 2003 revelaron que la orden de disparar contra civiles en septiembre y octubre de ese año fue ordenada por mandos superiores y por el Gobierno de ese entonces, al mando de Gonzalo Sánchez de Lozada.
«La elocuencia de los testimonios de estos soldaditos es sumamente importante para demostrar la masacre, cuando hubo una orden de disparar armamento de guerra frente a la población civil, que vino de los altos mandos (militares)», manifestó el fiscal que lleva el caso, Milton Mendoza.
El fiscal indicó que los ex soldados dijeron que fueron castigados cuando se negaron a acatar la orden de matar. Las declaraciones de los conscriptos del Batallón de Policía Militar (Irpavi) y de los regimientos Colorados de Bolivia e Ingavi 4 de Caballería (El Alto), fueron recibidas en audiencias en Sucre.






