El ex canciller Javier Murillo consideró «interesante» la coyuntura que gira en torno al tema del mar, aunque sostiene que antes de entrar a un eventual proceso de conversaciones tiene que «clarificarse» si se hablará o no sobre la soberanía.
El también ex canciller Armando Loayza coincide en que «éste puede ser el momento» para encaminar negociaciones sobre uno de los diferendos limítrofes que se remonta a 1879, después de la Guerra del Pacífico, cuando las fuerzas militares de Chile invadieron costas bolivianas.
Las posiciones de las ex autoridades se dan momentos en los que autoridades chilenas ponen en el tapete del debate este tema. El ministro de Defensa, Jaime Ravinet, en una entrevista con La Tercera, sostuvo que éste «es un gran momento para resolverlo», cuando se le consultó, precisamente, si éste es el momento de resolver el tema marítimo.
Incluso añadió: «Espero que en la búsqueda de esa solución, el Perú honre sus declaraciones que he leído de Cancillería, de diplomáticos, en orden a señalar que ellos no serán obstáculo para favorecer o permitir la salida al mar de Bolivia».
De acuerdo al Tratado de 1929, entre Chile y Perú, el Gobierno de La Moneda está obligado a consultar a Lima cualquier solución a la demanda marítima que pase por territorios que fueron peruanos. El corredor al norte de Arica, es la alternativa que involucraría la consulta a Lima.
El ex presidente Carlos D. Mesa, quien impulsó el referéndum que definió usar el gas como recurso estratégico para lograr una salida útil y soberana al Pacífico, sostuvo que se debe aprovechar cualquier oportunidad que se presente para tocar y avanzar en la demanda boliviana.
«Aparentemente hay una voluntad positiva de parte del Gobierno de Chile para que se pueda abrir un espacio de negociación», afirmó Mesa, aunque aclaró que, a diferencia de su antecesora, Michelle Bachelet, Sebastián Piñera fue claro al establecer que la soberanía no es parte del debate.
Ahora, añadió, se debe plantear la pregunta de si Bolivia está dispuesta a un plantamiento que excluya la soberanía. También recordó que en 1975, cuando se habló de la alternativa del corredor al norte de Arica, entró el planteamiento chileno de compensación territorial.
El ex jefe del Ejército chileno Juan Emilio Cheyre declaró en julio que «es viable y tiene lógica reeditar el acuerdo de Charaña», que hace referencia al corredor y a la compensación.
Piñera dijo en junio que están dispuestos a facilitar el acceso al Pacífico, pero que hay «restricciones» en lo que se refiere a una salida soberana. El presidente Evo Morales informó el jueves que Piñera le explicó durante un encuentro bilateral en Argentina, sobre algunas «limitaciones» que puede tener Chile para discutir sobre una solución a la demanda marítima,
El ex cónsul y senador masista, general Freddy Bersatti, recordó que la Constitución prevé que la salida al mar debe ser soberana, pero opinó que se debería ir por la reintegración y una soberanía gradual. «Buscar una solución, inicialmente sin soberanía, sin renunciar a la soberanía», planteó.
Fuentes del Gobierno evitaron comentar sobre este escenario que se presenta en torno al tema del mar.
Disposición del estado del Perú
El Gobierno del Perú, en reiteradas ocasiones, aseguró que no se constituirá en una traba de perfilarse una solución al diferendo marítimo entre Bolivia y Chile. Perú deberá dar su posición en el tema bilateral, si una eventual solución a la demanda boliviana pasa por territorios que fueron del Perú.
La guerra del pacífico de 1879
En 1879 se inicia el conflicto bélico conocido como la Guerra del Pacífico. Un impuesto boliviano de 10 centavos por quintal de salitre fue la causal utilizada para la invasión chilena a suelo boliviano.
«Tanto es así que Chile, antes de los seis meses de haber ocupado el Litoral boliviano, decretó un impuesto de 40 centavos por cada quintal de salitre exportado», explicó el ex canciller Javier Murillo.
Las fuerzas chilenas ocuparon suelo boliviano, pese a la resistencia de héroes como Eduardo Avaroa.
El invasor se apropia de 400 kilómetros de costa, que se constituían en la puerta de salida al Pacífico. El 20 de octubre de 1904 se firmó el Tratado de paz. «Sus términos tienen un efecto de tapiado que, finalmente, colocaron las barreras de separación entre los pueblos boliviano y chileno», dice Murillo.
Desde entonces, Bolivia puso en el debate multilateral la reivindicación marítima. El 2004, durante el gobierno del presidente Carlos D. Mesa, se encaminó un referéndum en el que los bolivianos aprobaron usar el gas como recurso estratégico para lograr una salida útil y soberana al océano Pacífico.
El gobierno del presidente, Evo Morales, incorporó en la Constitución Política del Estado, vigente desde febrero del 2009, la búsqueda de una solución al enclaustramiento marítimo, con soberanía.
Chile y Bolivia rompieron relaciones diplomáticas, por lo que su relacionamiento es a través de sus consulados.






