«Por seguridad del Estado», el ex viceministro de Régimen Interior, Gustavo Torrico, evitó revelar al fiscal Franz Contreras detalles de las actuaciones del alemán Dirk Schmidt cuando se desempeñó como su asistente personal en Santa Cruz.
El fiscal que investiga el caso de legitimación de ganancias ilícitas, estafa a comunidades menonitas, entre otros delitos, tomó el jueves las declaraciones a Torrico.
Ante el pedido de Contreras de que indicara cuáles eran los resultados del desempeño de actividades de Schmidt —detenido en la cárcel Palmasola—, Torrico dijo que «por motivos de seguridad del Estado, no puedo responder».
Añadió que «no existía ninguna información respaldatoria al respecto». La afirmación consta en el acta de declaración ante la Fiscalía en calidad de denunciado.
Desmintió también que haya ordenado al teniente Christian Sánchez, a Luis Fernando Prado y a Schmidt conformar brigadas móviles para regularizar la situación de permanencia de menonitas en el territorio boliviano.»No estaba haciendo ninguna gestión para regularizar ninguna colonia ni cosa por el estilo», dijo.
En la edición del viernes, este medio publicó erróneamente que Torrico reveló que el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, conocía que el alemán era informante de esa cartera. Lo que en realidad declaró Torrico fue que «el señor ministro no tenía conocimiento porque no era una contratación (con remuneración salarial), sino era una designación personal».
El alemán fue su traductor
El ex viceministro de Régimen Interior, Gustavo Torrico, admitió que se reunió el 6 de julio, en su oficina de La Paz, con unos 60 menonitas y que estuvo con él el alemán Dirk Schmidt, quien fungió como su traductor.
Ante la Fiscalía, dijo que los menonitas querían saber por qué una nueva resolución ministerial les permitía radicatoria de dos años, pese a que ellos ya tenían residencia definitiva.
Agregó que les explicó la resolución y luego les advirtió «que no se dejen sorprender por abogados». Torrico dijo al fiscal Franz Contreras que «mi persona» invitó a Schmidt a la reunión. «Él estaba en mi oficina y le pregunté si hablaba inglés. Me dijo que sí y me ayudó en la traducción».






