La Paz – «Estamos viendo que el proceso de cambio se nos está yendo», señaló con nostalgia el dirigente de los campesinos de Bolivia, Rodolfo Machaca. Esto llevó a determinar que el reglamento de la nueva Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) incluya sanciones a los líderes y militantes que generen conflicto y división al interior de las organizaciones.
El proyecto de reglamento establece el veto y la expulsión de dirigentes que transgredan los principios de la Coordinadora del Cambio.
El documento añade que el veto se definirá cuando los dirigentes sindicales «generen conflicto, enfrentamiento o división entre las organizaciones sociales o sus representantes en el seno de la Conalcam».
O cuando «se aparten de las decisiones de sus bases, se hagan acreditar representación sin mandato de sus bases, se aparten de las resoluciones de la Conalcam, tomen o asuman posiciones o acciones por cuenta propia al margen de sus organizaciones sociales o de la Conalcam».
Además se sancionará a los dirigentes que se «prestaren o manifestaren apoyo a gobiernos, organismos, entidades afines al imperialismo norteamericano, políticos representantes del neoliberalismo y personas involucradas en hechos de corrupción».
Mientras que la expulsión corresponderá cuando los líderes sindicales asuman posiciones o tomen acciones contrarias a la declaración de principios de la Conalcam, traicionen las decisiones y determinaciones de este organismo o de su organización social.
También se sancionará con la expulsión a los dirigentes que «no defiendan el proceso de cambio y su implementación, a quienes negocien al margen de la Conalcam o de sus organizaciones sociales con representantes del neoliberalismo».
La decisión surgió ante los últimos conflictos que encararon las propias organizaciones sociales como la Confederación de Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) o los colonizadores de Caranavi y Alto Beni, que eran parte del MAS y de la Conalcam.
Machaca explicó que la nueva Conalcam será la instancia donde se buscarán salidas a los conflictos sociales. Pero también será «un espacio para poder jalarnos la oreja. Si algún hermano comete algún error debe sancionarse, llamar la atención para que corrija esos errores, por eso es un marco de sanción moral, ética».
Evitar peleas de territorio
Uno de los objetivos de la Conalcam es prepararse ante los posibles conflictos que puedan surgir ante la implementación de las autonomías. «Va haber problemas en tema de recursos, como en el caso de Oruro y Potosí que se pelearon por recursos, más que por tierras», señaló Machaca. En esa línea indicó que la Conalcam velará por la unidad territorial de Bolivia y evitará la división del país.
Hugo Moldiz Mercado
La Conalcam debe plantear tareas políticas
El proceso boliviano tiene diferencias sustanciales con las revoluciones que se han dado en América Latina, como la cubana, porque en esos países existía un partido como una instancia colectiva de discusión, de deliberación de toma de decisiones. En el caso boliviano y venezolano, las revoluciones se están dando sin partido y en medio de fuertes liderazgos personales.
El proceso ha llegado hasta donde está porque ha habido una convergencia en torno a lo que no se quería: el pasado, el neoliberalismo, los políticos que representaban a ese pasado, eso que se sirvió para llegar hasta donde se ha llegado, resistir al neoliberalismo, para echar a Gonzalo Sánchez de Lozada, para triunfar electoralmente el 2005, en el revocatorio, en diciembre del año pasado, ese espacio ya no sirve para encarar las tareas del presente y del futuro…
El desafío más importante para la Conalcam es aportar a la construcción de un nuevo eje articulador, de un nuevo espacio común que impida esta suerte de amplificación de las tendencias corporativistas de reivindicaciones sectoriales que es lo que hemos visto en lo que va del año y que digamos no ayudan a profundizar el proceso…
Yo no creo que la Conalcam tenga posibilidad alguna de ocupar un lugar importante de llenar un vacío que hoy se nota si asume acciones policiacas o represivas, la Conalcam tendrá más bien que plantearse tareas políticas, ideológicas de generar mecanismos para convencer desanimados y articular a los que están convencidos pero que hoy están fragmentados por sus reivindicaciones sectoriales, ese debería ser el papel de la Conalcam.}
Hugo Moldiz Mercado
es abogado y comunicador






