El comandante de la Policía Boliviana, general Óscar Nina, afirmó ayer que la institución que dirige se someterá a cualquier evaluación que quieran hacer, debido a que es una entidad abierta que no tiene nada que esconder.
Nina dejó abierta esa posibilidad luego de que el defensor del Pueblo, Rolando Villena, anunció a La Razón que iniciará una evaluación a la formación que imparte la Policía a sus efectivos, algunos de los cuales se vieron este año implicados en, al menos, tres muertes de detenidos y hasta en hechos delincuenciales.
«La Policía no tiene absolutamente nada que esconder y estamos dispuestos a someternos a cualquier tipo de evaluación que se quiera hacer a nuestra noble institución. Somos una institución abierta», indicó.
Casos. Villena calificó de «recurrentes» los casos donde están implicados los uniformados, los mismos que «configuran un panorama de profunda preocupación» que debe sujetarse a un diagnóstico, cuyos resultados deben proponer la erradicación de toda señal o acción violenta.
Al respecto, Óscar Nina subrayó que uno de los pilares de la transformación institucional de la Policía tiene que ver con la rendición de cuentas y que, por lo tanto, «no sólo el Defensor del Pueblo la puede evaluar, sino cualquier instancia de la sociedad que quiera ejercer su derecho al control social».
Reconoció haber sido capaz de identificar e individualizar a todos aquellos que malutilizaron el uniforme policial y que se los puso a disposición de las autoridades judiciales.
«Hoy, más que nunca, la Policía es una institución absolutamente transparente que no tiene nada que ocultar. Estamos en un proceso de transición de una Policía violenta, agresiva, que pertenece a la República, a una Policía respetada, querida por su pueblo y defensora de los derechos humanos», dijo.
En lo que va del año, al menos 26 policías de diverso rango y un ex capitán estuvieron involucrados en nueve hechos delictivos. El recuento fue realizado por este diario a través de informaciones digitales, entre enero y octubre de este año. «Puede haber más casos, no sólo 26. Hay mucha gente que aún no entiende que estamos en un proceso de transformación.
Sin embargo, vamos a continuar trabajando, denunciando, desenmascarando a todos aquellos policías que se involucran en problemas de delincuencia», aseguró ayer Nina.
En la gestión 2004, el Defensor del Pueblo elaboró un informe sobre la formación policial para la vigencia de los derechos humanos y constató la ejecución de métodos reñidos con el respeto a los derechos humanos. Lamentó la existencia de grupos de poder en la Academia y las visiones distorsionadas sobre las diferencias que facilitan prácticas discriminatorias y la violencia.






