El canciller David Choquehuanca anunció que su despacho solicitará información, en el Perú, sobre la difusión de un video del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) presuntamente filmado en selvas de Bolivia y en el que el grupo subversivo convoca a la insurgencia.
«Los medios de comunicación publican todo y nada, no podemos tener una reacción sobre una publicación, hay conductos establecidos, desde luego no nos podemos quedar callados, vamos a mandar cartas para que nos den información por los conductos establecidos», dijo al respecto.
Añadió que una vez que se cuente con la información oficial se analizará el tema. No precisó a quién solicitará el informe; de modo general dijo: «para eso hay conductos establecidos, hay la Cancillería y los embajadores».
El ministro del Interior peruano, Fernando Barrios, informó el viernes que «es evidente que el video en el que un supuesto miembro del MRTA hace un llamado a la insurgencia se ha hecho en un campamento y hemos identificado a uno de los que aparecen en él. Se presume que la grabación se habría dado en la selva de Bolivia. Todo está siendo investigado y no hay que preocuparse».
De acuerdo con Choquehuanca, el Gobierno boliviano se enteró del tema sólo a través de los medios de comunicación.
Horas antes, el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, evitó referirse al tema y manifestó que la Cancillería debe pronunciarse al respecto. El Gobierno peruano descartó ayer que la guerrilla del MRTA se pueda reactivar tras la difusión de un video en internet donde un trío encapuchado llama a las armas. «No tenemos indicios, y de acuerdo al rastreo y al trabajo de Inteligencia no hay el peligro de un inminente relanzamiento del grupo», dijo el ministro Barrios, según la agencia de noticias AFP.
«Es evidente que el MRTA está absolutamente debilitado», acotó la autoridad en referencia a la ausencia total del grupo desde 1997, cuando un comando militar liquidó al último líder, Néstor Cerpa, tras recuperar la Embajada de Japón en Lima que había sido tomada con rehenes dentro.
Barrios señaló, sin embargo, que los servicios de Inteligencia de la Policía evaluaban el contenido del video, que habría sido filmado en Bolivia. La autoridad rechazó las versiones de analistas en sentido que el Gobierno peruano estaría subestimando este tipo de acciones mediáticas a pocos meses de las elecciones presidenciales 2011.






