Mientras el abogado defensor del ex comandante del Ejército general Marcelo Antezana, Oswaldo Rojas, asegura que los misiles chinos estaban obsoletos y era necesaria su destrucción, el entendido en tecnología militar Samuel Montaño afirma que ese armamento era efectivo y por eso la insistencia de Estados Unidos para deshacerse de ellos.
Según Rojas, también militar en retiro, todo empieza cuando Bolivia compra de China cañones, jeeps, fusiles y munición, en ese entonces este país decide dar como obsequio los misiles que «han llegado aquí obsoletos porque las cartillas que tienen varían de numeración», manifiesta.
A eso se suma que en cuando el Ejército boliviano realiza el primer curso de reconocimiento de los misiles para ver cómo funcionaban, el instructor chino «no quiere» hacer una demostración de su uso. Viene un segundo curso y ahí otro especialista chino hace la demostración, pero la prueba falla porque el misil no explota. «Llega a una altura más o menos de unos 80 ó 90 metros y cae al suelo, o sea no explota… porque (los misiles) eran obsoletos», explicó Rojas.
Al respecto, Montaño desecha esa versión y asegura que «si los misiles hubieran estado obsoletos ni la CIA norteamericana ni el Pentágono se hubieran preocupado de secuestrarlos».
Según el especialista, Estados Unidos tenía interés en desechar esos misiles porque eran altamente efectivos para derribar los aviones de este país.
«Con lo que se dice (en el artículo de Military Review), desmienten a Marcelo Antezana (ex Comandante del Ejército) sobre que esos misiles eran obsoletos», indicó Montaño, para quien fue él, Antezana, la autoridad militar que dio la orden para que esos misiles sean desactivados y entregados a los efectivos estadounidenses.






