El Gobierno de la flamante presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, otorgará subsidios a países vecinos como Paraguay y Bolivia, productores de droga, para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, informó el diario ABC del Paraguay. La información fue proporcionada en Sao Paulo por el nuevo ministro de Justicia brasileño, José Eduardo Cardozo, quien fue posesionado en el cargo el último domingo por la Presidenta brasileña.
«Tenemos que subsidiar iniciativas y hacer operaciones integradas. Algunos países fronterizos no tienen capacidad operacional ni los recursos que tenemos para vigilar las fronteras», declaró el ex diputado, ahora uno de los principales colaboradores de Rousseff.
Según informa el diario paraguayo en su edición digital, Brasil deberá poner en funcionamiento este año para proteger sus fronteras a los aviones espías Vant, de fabricación israelí.
Cardozo admitió, según reportó la prensa local, que la cooperación involucrará transferencia de dinero a los países más pobres para la seguridad fronteriza. «Si es necesario subsidiar algo, tendremos que hacerlo, siempre dentro de los límites de la ley», dijo.
Según reveló el director general de la Policía Federal brasileña, Luiz Fernando Correa, durante una comparecencia en el Senado de su país en julio del 2010, el 59% de la cocaína decomisada en Brasil en los primeros siete meses de ese año fue de origen boliviano. De 11 toneladas confiscadas, 6,5 fueron producidas en territorio boliviano.
Ya en diciembre del 2010, antes de asumir el cargo, Cardozo anunció que el gobierno de Rousseff reforzaría el control de las fronteras para impedir el ingreso de drogas que abastecen al narcotráfico en Río de Janeiro.
Apoyo. «El Estado federal tiene un papel importante en la articulación de las provincias para combatir el tráfico de armas y drogas y en la fiscalización de las fronteras», señaló entonces. Recordó además que según la Constitución brasileña la seguridad es competencia de los estados provinciales, pero la Unión va a colaborar con ellas a través de la Policía Federal, los servicios de inteligencia y la Fuerza Nacional de Seguridad.
El 13 de marzo del 2010, el entonces embajador de Brasil en Bolivia, Frederico Cesar de Araujo, expresó su temor porque el narcotráfico tome la agenda principal de la política de ambos países, en el marco de la firma de un convenio bilateral contra el narcotráfico.
Bolivia y Brasil comparten una frontera de 3.423 kilómetros. Un jefe policial de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) informó en esa oportunidad a La Razón de que esa extensa frontera, precisamente, «facilita que los narcotraficantes tengan expedito el tráfico de drogas hacia el vecino país de Brasil».






