El empresario del cemento y jefe nacional del partido de oposición Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, afirmó ayer que no huirá del país y que, por el contrario, enfrentará el proceso penal instaurado en contra suya por la senadora del Movimiento Al Socialismo (MAS), Mery Medina, por los delitos penales de agio y sedición.
«Estoy en el país para hacer frente a esas acusaciones y defender la economía del pueblo boliviano», indicó el ex candidato a la presidencia el 2009 tras su retorno de Uruguay.
El Gobierno responsabilizó a Doria Medina de la corrida bancaria del 29 de diciembre cuando al menos 250 millones de dólares fueron retirados de los bancos por personas temerosas de que sus ahorros en dólares perdieran valor. Medina, en sus declaraciones ante la Fiscalía de La Paz el último jueves, acusó a Doria Medina de generar pánico tras declarar en un canal de televisión que el dólar bajaría hasta seis bolivianos.
El retiro de dinero se registró tres días después de que el Gobierno anunciara el incremento del precio de los hidrocarburos de entre 22 a 99%. Las protestas en las calles originaron que el presidente Evo Morales derogara la norma dos horas antes del Año Nuevo. El jefe de UN reiteró que es víctima de una persecución política por parte del MAS. Insistió en que acudirá voluntariamente a declarar a la Fiscalía.






